Discutamos ideas, no personas

El presente artículo fue escrito por Jean Pierre Mora, miembro de Estudiantes por la Libertad Costa Rica. Publicado originalmente en el Blog EsLibertad

En varias ocasiones me he encontrado con partidarios del socialismo, quienes defienden sus ideas con argumentos como “hay mucha ‘teorización’ al respecto”, o contraargumentos como “tu posición no es progresista”, los cuales evidentemente son débiles en contenido.

Creo que abundan gracias a ese extenso grupo de intelectuales que, como bien describe Friedrich Hayek, sostienen que las propuestas o pensamientos son válidos solo cuando habitan entre las cuatro paredes de los “puntos de vistas políticos progresistas”. Todo fuera de ello, es pecado intelectual.

Y así vivimos en América Latina, con una academia universitaria casi secuestrada por intelectuales socialistas y con libros escolares que no temen hablar sobre las tantas “crisis neoliberales”. A modo de ejercicio de introspección, pienso que mi acercamiento con las ideas socialistas en el pasado tiene como causa ese miedo a ser criticado por el intelectualismo ‘progresista’, miedo a criticar al Estado que me “regaló” educación y salud. Por eso, hoy considero que mi acercamiento con las ideas de la libertad es mi principal acto de sinceridad intelectual.

Lo que me terminó de convencer de abrazar el liberalismo fueron sus ideas por sí mismas. Por ello, promuevo la visión de que no debemos consignarnos como un movimiento “anti-comunista” o “anti-socialista”, sino más bien “pro-libertad”, lo que se traduce en que debemos ser “pro-ideas” y no “anti-personas”. Recordemos el ensayo de Hayek Los Intelectuales y el Socialismo, cuando menciona que muchos intelectuales del socialismo tienen buenas intenciones, lo cual no lo dudo, pero que el problema son sus ideas.

Sin embargo, he visto como muchos “liberales” han tomado la senda que se dedica a discutir con personas, a ponerles adjetivos ofensivos y a creerse superiores a ellos. Considero que esa actitud más bien aleja a las audiencias de las ideas pro-libertad, y el mismo orgullo les acerca a afianzarse más en el mundo socialista. Y por eso creo que no hay más camino que el de apelar a los corazones cuando no hay mentes libres, porque aquellos intelectuales socialistas las tienen en su poder. Para ello, inevitablemente, hay que discutir ideas, no personas.

Su opinión es importante