La sobrevivencia de los más aptos

Traducción publicada en EsLibertad.org. El artículo original corresponde a David R. Henderson, publicado originalmente en FEE.org.
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En el pasado mes de Abril (2012) el Presidente Barack Obama, llamo a un presupuesto impulsado por los senadores republicanos como un plan  “poco menos que darwinismo social”. Claro, Obama lo dijo como un desmerecimiento. Pero según la caracterización de la Encyclopedia Britannica, el darwinismo social es simplemente una afirmación correcta y libre de ideologías sobre el mundo. Aún más, el hecho que Obama sea presidente evidencia la existencia del Darwinismo social. Déjeme explicarles.

La Encyclopedia Britannica describe al Darwinismo social como  “la teoría en la cual personas, grupos y razas son sujeto de las mismas leyes de la selección natural como percibió Charles Darwin en las plantas y animales en la naturaleza”. “De acuerdo a la teoría”, dice la Encyclopedia, “los débiles disminuyen en cantidad y sus culturas se ven limitadas, mientras que los fuertes crecen en poder y en influencia cultural sobre los débiles”. La Encyclopedia menciona que los Darwinistas sociales “sostienen que la vida de los humanos en sociedad es la lucha por una existencia regulada por la sobrevivencia de los más aptos, una frase propuesta por el filósofo y científico británico Herbert Spencer.”

Eso eleva la pregunta: ¿Qué es ser más apto? La respuesta depende crucialmente del contexto. Eso implica cuáles son los beneficios que se obtienen.

Tomemos por ejemplo la Unión Soviética. ¿Era acaso Josef Stalin el más apto? Ciertamente no producía mucho que fuese valorado por otros; aun así el prosperó. Lo hizo mintiendo, manipulando, intimidando y matando, todo esto en escala masiva. En la Unión Soviética, el más apto tenía la mejor comida, las mejores casas, los mejores carros y aún más, pero la aptitud significaba la habilidad y voluntad de ser desleal, inescrupuloso, y sediento de sangre. En ese ambiente y contexto, Stalin sin duda era el más apto.

Ahora tomemos el ejemplo de una pandilla callejera. Las pandillas “más aptas” son aquellas en la cual sus miembros saben pelear mejor y son menos escrupulosos al momento de usar la violencia física. De esta manera un barrio controlado por pandillas callejeras es algo similar a la Unión Soviética: Los más desalmados prosperan más.

Esto no debería ser una sorpresa. En ambos ambientes lo más importante es: Mata o muere. No hay protección alguna de los derechos de alguien más que desea prosperar de manera pacífica. Las personas pacificas y productivas están sin duda sentadas esperando a ser sacudidos por los violentos

Esto es un tipo de selección natural. El ambiente “selecciona para el éxito” a aquellos que trabajan mejor con las reglas imperantes. Nada más dígame el ambiente y las reglas imperantes, y le podré decir qué tipo de persona prosperará con mayor facilidad.

La sobrevivencia de los más sinceros

Volviendo con Obama. Los medios y los votantes tienden a remunerar a personas que, aún de manera poco sincera, suenan como que si se preocuparan por ellos. La evidencia de que verdaderamente les  importa menos. Y Obama, quien es muy bueno sonando sincero mientras toma acciones que contradicen su “sinceridad”, es remunerado con el que quizá sea el trabajo más poderoso del mundo.

Tomemos las reglas de la academia. Usted pensará que las personas a las que le va mejor en la academia son aquellos que enseñan mejor y contribuyen de mayor y mejor forma al conocimiento al escribir claramente de temas importantes. Pero los mejores profesores tienden a tener menos  permanencia en sus puestos porque se toman más tiempo enseñando y menos tiempo en investigación. Aquellos que obtienen permanencia en sus puestos son los que se toman más tiempo publicando, y más del 90% de las ocasiones son publicaciones mal escritas en revistas de temas de limitado interés público. Aún así esas personas son los “más aptos” debido a que esas son las reglas imperantes en la academia: “publicar en revistas académicas”.  La mejor manera de hacer eso es especializarse en uno o dos temas muy estrechos, para ser una de las 5-20 personas en el mundo que se consideran expertos en ese tema.

Ahora consideremos el libre mercado. ¿Cuáles son sus reglas imperantes? Una de sus reglas es que los derechos de propiedad son respetados para todos –no solo para los ejecutivos millonarios sino también para el que vende perros calientes en la esquina de la calle. Otra regla es que los contratos son respetados y se fuerza su cumplimiento. La tercera regla, parte de los derechos de propiedad, es que las personas son libres de intercambiar sus bienes y servicios entre cada cual. Bajo esas reglas, como Adam Smith lo mencionó hace mas de 230 años en su libro “La Riqueza de las Naciones”, a los que les va mejor son aquellos que se dan cuenta de qué es lo que los demás desean pagar por. La llave para volverse próspero económicamente en un mercado libre es encontrar ese nuevo producto que las personas desean, un uso fresco para un producto viejo, un uso adecuado para recursos sin uso, una forma más económica de hacer o entregar un producto actual. La persona que crea un software que hace algo que otras personas desean lograr, y que logra figurar como mercadearlo, hará sin duda mucho dinero. La persona que encuentra un nuevo uso para recursos sin uso –basura, madera desechada, el espacio en blanco de los uniformes de jugadores de tenis famosos– hará sin duda también mucho dinero.

A las personas también les va bien en un mercado libre al ser de confianza. Cuando compro una hamburguesa en McDonald’s, sea en San José, Moscú o París, estoy seguro que tengo un mínimo certificado de calidad. Esa es la razón por la cual muchas personas comen en restaurantes de marca cuando viajan a lugares desconocidos –desean calidad garantizada. McDonald‘s, Coca-Cola, y muchas otras marcas bien reconocidas valen mucho debido a que sus dueños han invertido en establecer una reputación.

La sobrevivencia de los más débiles, también.

Y acá está el bonus. Aún y cuando a los que les va mejor en un libre mercado son los más productivos, aún los menos productivos prosperan. Una razón es, la competencia. Debido a la presión para innovar de manera rápida y útil que los competidores, y de tener precios más atractivos, las personas como Bill Gates y Steve Jobs crearon mucho más beneficios para nosotros que los que en realidad crearon para ellos mismos.

La otra razón por la cual los menos productivos también prosperan en un mercado libre se llama acumulación de capital. Los dividendos e intereses que obtienen las personas por acumular capital en un mercado libre les da a las personas los incentivos para que acumulen capital, y entre más alto la cantidad de capital acumulada por trabajador se logra que los trabajadores sean más productivos lo cual eleva sus remuneraciones. Cada trabajador en una economía de libre mercado, incluso alguien sin capital, gana enormemente por la acumulación de capital de otros. Solo comparemos el estilo de vida de la persona pobre promedio en Estados Unidos hoy y comparemos esto con su contraparte en India, China o la mayor parte de África, lugares con una más corta tradición de mercado libre.

Es por eso que la afirmación correcta, es entonces, que no solo los más aptos sobreviven en un mercado libre. Más bien en un mercado libre, a los más aptos –los más productivos– les va mejor. Y las economías de libre mercado permiten a más y más personas sobrevivir mientras que estas mismas personas quizá no tendrían ni la más mínima oportunidad de sobrevivir en una economía poco libre.

Es por eso que no la pregunta importante no es, si uno cree que los más aptos van a sobrevivir y prosperar. Lo harán. La pregunta importante es ¿Cuáles reglas imperantes definen ser “más apto”?

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